Patriotas Millonarios 2024

Papelón

Lo de anoche en un Tunja no reviste otro calificativo: papelón. Millonarios tiene la habilidad de Cristo y cada vez revive más muertos, en esta ocasión fue Patriotas de Boyacá, el equipo que con seguridad perderá la categoría este año.

Me detengo a recordarles (porque esto ya lo saben) el grado de vergüenza que dimos anoche en el estadio La Independencia. El local, equipo recién ascendido en la liga, venía de 821 minutos sin hacer un solo gol, no había ganado en 7 partidos y su nómina es absolutamente liviana en comparación con la de Millonarios –me atrevo a decir que es la más de todos los equipos–. Sigamos dimensionando el papelón: los líderes futbolisticos de Patriotas son un central ex Millos fuera de forma para jugar al fútbol y un volante 10 (que juega muy bien) que no tiene más de 10 partidos como profesional. Realmente es una vergüenza. 

Un equipo como Millonarios, con las aspiraciones que tiene, no puede darse el lujo de perder con un rival de estos. No quiero faltar al respeto al equipo de Tunja, pero sí hay que ser claros en que son equipos con dos intenciones completamente diferentes y que tienen realidades adversas, pero que ayer en la cancha pareció ser un mano a mano. 

Me transporté al partido del 11 de junio de 2023, en ese mismo estadio pero contra el rival de patio de Patriotas. Millonarios había puesto la fiesta en las tribunas, había movilizado centenares de hinchas desde la capital y zonas aledañas al departamento de Boyacá con un mensaje claro y certero al equipo: acá siempre seremos locales. Y esa localía se sintió en la tribuna pero no en el campo, porque en ambos partidos fuimos superados por un rival de menor envergadura y nos privamos de una victoria que en junio de 2023 nos daba el paso a una final, y que en 2024 nos permitía recuperar terreno después de una dolorosa derrota contra Águilas Doradas. 

Es que no había excusa. El plantel era casi todo el que tiene que afrontar la Copa Libertadores, a excepción de Bertel (por razones ya conocidas), Montero, Llinas y Danovis Banguero. Otro ingrediente que completa la desazón fue ese, tener prácticamente toda la base del equipo y no ser capaces de lograr siquiera un empate. Y ni que hablar del desorden en cancha, el desespero y la impotencia con la que cerramos el partido contra el colero del torneo, con un «doble 5» con Cataño y Maca, con un Giordana atropellado, con Leonardo Castro absolutamente desparecido, entre otros exabruptos.

Es una noche para el olvido que terminó de empeorar con las declaraciones de Alberto Gamero. Yo entiendo que el DT es prudente y no va a salir a opinar lo que piensa en una rueda de prensa y donde sus palabras pueden alimentar a detractores, pero sí se podía, midiendo las palabras, decir algo que denotara la más mínima autocritica frente a una verdad irrefutable. No jugamos bien, nos superó un equipo inferior y fue una decepción gigante para una hinchada fiel e incondicional. 

A levantarse, porque con este nivel haríamos un papelón pero en las canchas de Suramérica. 

Por Andrés Rey Hernández

@andresreyhdez