Leonardo Castro

Ya nos lo dijeron nuestras abuelas

Gracias, Colombia

Como colombiano, es imposible no sentir tristeza por lo acontecido el pasado lunes. Mientras escribo estas palabras desde el privilegio de seguir con vida y con mis comodidades a la mano, se me hace imposible no pensar en todas esas miles de familias que lo han perdido todo, desde su hogar hasta sus familiares. Mientras cientos, miles y millones de personas pueden tener el tiempo de leer estas palabras, otras miles siguen removiendo escombros y buscando a sus familiares.

Sin embargo, así como la tristeza ha logrado penetrar incluso en los corazones de piedra, el orgullo de ser colombiano ha florecido en nuestra alma. Muchas veces hemos estado divididos por cientos de factores, el fútbol uno de ellos. Pese a ello, seguimos en pie, demostrándonos cada minuto que, sin importar nuestras diferencias, el llamado de solidaridad nos une y nos unirá por siempre.

Gracias, Colombia. Gracias por cada esfuerzo, por cada oración, alimento, ayuda, refugio y, en general, gracias por ponerse la 10 —la que suele llevar el jugador talentoso y el que reparte el juego— y repartir ayudas y esperanzas. A pesar de la catástrofe, ha sido muy satisfactorio ver a millones de colombianos aportando su granito de arena para ayudar a nuestros compatriotas. 

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Cada uno de ustedes merece un agradecimiento individual, merece llevar consigo una capa y un título de héroe. Al no ser esto posible, no cabe más que dedicarles unas cuantas palabras, un agradecimiento público que poco va a alivianar la situación, pero mucho podrá retribuir en la construcción de una mejor sociedad. Una vez más, gracias.

Título aparte, como hincha del fútbol, la unión que esta pasión desborda ha ido más allá de lo esperado. Agradecimiento especial merecen todos esos miles de hinchas de Santa Fe, de Nacional, del América, de Millonarios y en general del fútbol. Muchas veces han sido catalogados por adjetivos negativos y han sido partícipes de la división de sociedades. Sin embargo, hoy su ayuda y contribución nos han hecho pensar en un mundo mejor y su mensaje de solidaridad es la fiel muestra de unidad que podemos alcanzar si nuestra disputa de pasiones no trasciende a las agresiones.

Del mismo modo, gracias a los clubes de fútbol por entender la magnitud de su fuerza y su poder de convocatoria para aportar con la recolección de ayudas y fondos. Los 36 equipos del fútbol profesional y miles de equipos en general han entendido que la pelota no puede y no podrá rodar por los escombros que ha dejado el terremoto.

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Así mismo, ha sido muy gratificante ver la calidad de seres humanos que tienen a su servicio. La humanidad y la humildad de sus jugadores ha despertado un sentimiento de orgullo en todos sus hinchas. 

Como hincha de Millonarios, el orgullo ha ido más allá del escudo; los valores que están mostrando los jugadores fuera de la cancha también deben ser enseñados a los jóvenes que vienen detrás del sueño. Primero son personas, después son futbolistas. 

Gracias a Leo y a su esposa Daniela. Fueron ídolos en Pereira al brindarle a todo un departamento la alegría más grande que puede haber en el fútbol: ser campeón. Hoy se han convertido en héroes por sus acciones fuera del campo, llevando esperanza a las mismas personas que se abrazaron celebrando un título y que hoy lo han perdido todo. Gracias en general a toda la plantilla del club y en general a los miembros del mismo; el escudo de Millonarios también debe transmitir valores y con sus acciones lo están haciendo. 

He visto en el actuar de todo un país la sensación más hermosa que podemos sentir: Orgullo. Así como un gran sentido de pertenencia por los nuestros y por lo nuestro. Nacimos en la tierra del jugo de guayaba, berracos por herencia y solidarios por convicción.

La línea editorial de mis columnas ha ido siempre acompañada de una frase que se pueda relacionar. En esta ocasión, la frase va inspirada en todas esas abuelas que siempre nos dijeron que «donde come uno, comen dos«. Hoy, esa lección ha trascendido y su enseñanza ha volcado las carreteras del país con ayudas para quienes más lo necesitan.

Gracias. 
Gracias, Colombia. 
Unidos hemos hecho la diferencia y nos hemos llenado el corazón de orgullo.


Escrito por Daniel Casas
En X: DanielSC2403/ IG:Daniel_casas2403