América Millonarios 2022

El día después: hay otra obsesión

En uno de los programas de fútbol posteriores a la fecha colombiana, un presentador / comentarista dijo que “Millonarios ha perdido con Nacional, Medellín y América”. Cierto. Se cae madura esa afirmación para justificar la derrota de anoche. Pero se olvidó que tras esos traspiés, los embajadores también han ganado ante Santa Fe, clásico rival, y Deportivo Cali, vigente campeón, ambos como visitantes. Y otros encuentros más, ¿eh? En el afán de la justificación de la derrota, se informa a la gente como si fuera una verdadera tragedia que dilapidar puntos es algo infrecuente. No es así: uno de los mejores del torneo tiene derecho a una mala noche.

Por supuesto que esos tres goles nacen en situaciones que le duelen a cualquier seguidor de fútbol, del color que sea. Pelota parada, cabezazo, a contrapié del portero, mal parado y dubitativo en el final de la jugada. Un saque de banda mal controlado en la marca zonal o del hombre a hombre. Nadie imaginaba, en esos dos escenarios, 0-1 y 0-2, que Sierra, frecuente anotador ante nosotros, nos haría una fiesta increíble. Fueron pérfidos momentos: le dieron tanta importancia a Adrián Ramos que descuidamos el ‘gallo-tapao’ de Pompilio-apagaincendios. Y el relleno de la torta llegaría en el 0-3: pelota desde el área rival, desborde, Llinás al cubrimiento de la zona y pérdida en velocidad, posterior remate al primer palo descubierto de Montero, el mejor nuestro, que se equivocará en otras ocasiones más.

El 2-3 maquilla. Es que en el 90, como lo comentó Luis Gabriel Jiménez en la crónica de MundoMillos, íbamos perdiendo con extremada solvencia. La jalada de balón en el área de América, con impronta del joven Ruiz, nos regaló un poco de sosiego en la noche: esa finta es difícil de repetir en el barrio. Y bueno, el palo por cabezazo del rival y definición de Vargas, dejando a Graterol batido y sin reacción. Todo terminó ahí.

Al final me quedo con una imagen de la transmisión, posteriormente viralizada en redes sociales. Con la bolsa llena y sin descontar, Gamero estaba sentado en el banco de suplentes y a sus costados Cerveleón y Cortés. El hijueputazo sonó estruendoso, la ira se apoderó del entrenador, el dolor fue intenso y pudimos leer con solvencia todas las palabras espetadas por el samario. La cara de Cuesta es para enmarcar. Sabemos que entrenan, repiten, mecanizan y sacan adelante partidos, como esos ante los verdaderos rivales clásicos del club.

Creemos que nada puede tapar una caída tan estruendosa y sonora pero hay una motivación extra de cara al final del torneo regular, antes del cuadrangular: que este equipo, así carezca de un ariete goleador, sigue convirtiendo anotaciones a pesar de las falencias en esa posición del campo. Los magos del terreno, desenchufados y hasta suplentes, serán los encargados para usar la varita mágica del buen juego en las próximas semanas. Lo único indiscutible de este equipo y que nos ha tiene en la parte alta de la tabla, es que gracias a la cantidad de puntos obtenidos existe la constante obsesión de Millonarios por jugar bien y ofrecer mejor espectáculo.

El próximo viernes habrá desquite. Y si todo sale a pedir de boca, será con clasificación anticipada. El que no quiera presentarse, jugador o hincha, que no asista: tiene excusa médica por un dolorcito “ahí”, o porque “tengo otras cosas más importantes que hacer”.

Leandro J. Melo C.
Twitter: @lejameco