El día después: elogio del sistema defensivo

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Millonarios perdió 1-0 contra Always Ready de Bolivia y accedió a la siguiente fase de Sudamericana.

Cuerpo:
Jugar defensivamente y con bajo porcentaje de posesión del balón es un arte olvidado, más no en desuso. José Mourinho, antes de recalar en el Real Madrid, pasó por el Internazionale de Milán y en la semifinal de Champions League 2009-2010, enfrentó al todopoderoso Barcelona dirigido por Josep Guardiola. En el partido de ida, para esa llave, los italianos ganaron 3-1 con apenas el 30% de posesión del balón. Y llegaron a la final. Y la ganaron.

Vivimos en la altura pero un kilómetro y algunos metros más nos separan de La Paz: Millonarios decidió ir a Santa Cruz de la Sierra (engaño de nombre, porque apenas están a 400 msnm) y viajó una noche antes a la capital boliviana para intentar apaciguar tímidamente los efectos de quedarse sin aire, respirar más grueso y no sorber un riquísimo té de coca en la merienda.

No somos ni el ‘Mou team’, ni el ‘Pep team’, pero no está prohibido jugar con sistema defensivo. Jugar así supone lo que un hincha no le gusta de Millonarios. Es un asunto muy raro entender que en estas llaves, de ida y vuelta, se pueden o deben jugar feo por la imperiosa necesidad del resultado y del dinero que ofrece Conmebol. El lirismo vuelve a la memoria porque creemos, equivocadamente, que somos un equipo con ADN ofensivo: nobleza e historia obligan, pero esas viejas y lejanas épocas ya pasaron. Del ballet azul solo queda el recuerdo y el fútbol cambia con el paso del tiempo.

Gamero entendió que solo sus jugadores le darían el tiquete a la siguiente ronda y los reconoció aún en la derrota. No traicionó los principios a los que se mantiene fielmente, como sus tres delanteros, un cinco delante de la línea defensiva y un cerebro que juega por todos los sectores de la cancha. Claro que las cosas casi se van al traste por una mano dentro del área que decretó el ecuatoriano Franklin Congo, con segundo partido como central en su carrera internacional: la expulsión de Bertel, inmerecida, determinó que debíamos aguantar el nervio de la montaña por unos 30 o 35 minutos más. Claro que atacamos, pero un poquito y con algo de envidia en la definición. Eso, hoy, ya no es importante.

Always Ready venía de hacer once goles en el torneo local boliviano. Destino o fatalidad: esas mismas anotaciones fueron la cantidad de atajadas que Wuilker Faríñez gastó en el partido, incluido el mencionado penal, haciendo honor al día internacional del felino. Él, siempre agrandado en cotejos internacionales, sacó la nota más alta de un equipo que jugó como tal, pareciendo un engranaje casi perfecto, sincronizado, hacia atrás y hasta el gol de los bolivianos. El venezolano, para nuestra fortuna, volvió a ganar valor de mercado y fue el más asediado post partido, con todos pidiéndole fotos y autógrafos.

Don ‘Tito’, otra vez, saca chapa de estratega. Le gusta ir adelante pero no le da miedo ir hacia atrás. Un equipo que no juega con doble cinco, ya sea por tozudez o por convicción, permite aludir que todo el conjunto puede mantener a raya al rival cuando lo necesite. Todos defienden y deben hacerlo: Gamero quiere construir un equipo para todas las situaciones de juego sin basarse en individualismos exagerados (versus Chicó). El samario nos invita a reflexionar que en Liga se pueden ganar todos pero en copas internacionales cualquier forma de victoria, hasta una derrota, es válida.

Millonarios no fue mezquino, algo criticado en el partido anterior de Liga por la exagerada pérdida de tiempo como locales. Jugó con suficiente experiencia, con valiente rigor ante las variables propuestas (altura, poca diferencia en el marcador de ida, más un jugador clave lesionado). Defenderse es un arte y Millonarios puede lograrlo, así hoy todos quieran posar de ultra ofensivos. No seamos obtusos: el técnico nos invita a pensar en otra dimensión. Gracias al sistema defensivo, apreciados, estamos en la siguiente ronda de Sudamericana.

Próxima parada: ¿cuál es el próximo partido? De las programaciones de DIMAYOR, líbranos señor.

Leandro J. Melo C.
Twitter: @lejameco