Alberto Gamero

Alberto Miguel II

Millonarios confirmó a Alberto Gamero como su nuevo entrenador. El samario, que divide a la hinchada, llega con más presión de la que tenía cuando se fue. Alberto Miguel II.

Ese 31 de diciembre de 2024 nadie esperaba la noticia. El DT azul se iba con el año. Tras cinco años y tres títulos, Alberto Gamero daba un paso al costado, presionado por las eliminaciones en finales, la falta de jerarquía en torneos internacionales, el bajo nivel de buena parte de su plantilla y una hinchada ante la que perdió credibilidad.

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Tres entrenadores y un año con nueve meses después, Gamero regresa. Un retorno que tal vez muchos pensábamos que podía darse, pero no tan pronto. Sin embargo, a pesar de que solo pasaron 611 días, el Millonarios al que vuelve Alberto Miguel no es el mismo club del que se fue, aunque algunas cosas se conserven: los viejos hábitos mueren lento.

Y el reto para el entrenador y exjugador samario es precisamente ese: demostrar que él también cambió, que no es el mismo, que su manera de dirigir y sus conceptos evolucionaron. Aunque se reencuentra con varios de los jugadores a los que dirigió en su primera etapa —Llinás, Banguero, Macalister, Ruiz y Castro, por citar algunos—, también halla una plantilla renovada de la que deberá sacar lo mejor y a la que tendrá que contagiarle hambre de triunfo.

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Por otro lado, está la dirección deportiva. Ariel Michaloutsos no es el ‘Pitirri’ Salazar; no es un director deportivo que solo mire hacia el Deportes Tolima para traer refuerzos. De la confianza que se construya en esa relación puede depender el éxito del equipo. Al profe le digo: no cometa el error de Hernán Torres.

Sin embargo, el mayor desafío que tendrá Gamero en esta segunda etapa será unir a la hinchada, dividida tras su nombramiento. Los 17 meses de su ausencia no bastaron para borrar las razones por las cuales muchos exigieron su salida. Aún hay un temor latente —y natural— de volver a esos días en los que el equipo fracasaba en las finales, las copas internacionales daban vergüenza y los títulos eran solo esporádicos.

Como hincha de Millos solo le puedo desear lo mejor al profe, pero también le pido encarecidamente que aprenda de los errores pasados. Las segundas partes son más exigentes (si no, pregúntele a Hernán Torres) y el fútbol moderno exige equipos bien preparados físicamente, rápidos de piernas y mente, resolutivos y, sobre todo, con mentalidad ganadora.

Solo el tiempo nos dirá si la era 2.0 de Alberto Miguel Gamero Morillo valió la pena.

Absalom Herrera Acero
X: @AbsalomHerreraA