¿Y ahora qué?
Han pasado varios dÃas desde el papelón, luego de toda la campaña sobre el cumpleaños, la ilusión, la alegrÃa, el entusiasmo, el torneo otra vez terminó igual: sin respuestas, sin carácter, sin autocrÃtica. Nos cansamos de advertirlo, de gritarlo desde la tribuna, de recordarlo cada vez que se perdonaron goles y se regalaron puntos, pero nada cambió.
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Pasaron largos dÃas sin un pronunciamiento, en las redes del equipo, vimos solamente publicaciones de marketing, y justo hace algunas horas inició la pretemporada sin saber nada, nos enteramos de las noticias por las publicaciones de Mundo Millos o porque los equipos ajenos anuncias nuestros ahora
exjugadores como el caso de la salida de Cataño.
Al final del primer dÃa de pretemporada finalmente anuncian también la salida de Jáder y la no renovación de Falcao, que a propósito fue el único que se atrevió a denunciar lo que pasó en la cancha. ¿Y qué hizo la dirigencia? Ni una palabra de respaldo, ni un mÃnimo gesto de respeto hacia el hincha que se banca todo.
Al contrario: salieron a pedir disculpas… pero no a nosotros, no a Falcao, no a los abonados de siempre, sino a los mismos de siempre, los que se benefician del silencio y el servilismo, por eso yo le agradezco a Radamel que cumpliera su sueño, pese a que no le ayudaron con un equipo a la altura y lo dejaron solo ante ciertos gurús del periodismo que lo acabaron con un discurso lleno de odio, es un ciclo cerrado porque la tranquilidad no se negocia.
Hoy no hay fichajes, no hay proyecto claro, no hay autocrÃtica, solo hay una hinchada herida, que ve cómo se repite la historia mientras los de saco y corbata se refugian en comunicados vacÃos que no alcanzan ni para tapar la vergüenza. No estamos para motivacionales de Instagram ni para videos con musiquita épica, estamos para que nos respeten, para que respondan, para que entiendan que Millonarios no es una vitrina de excusas ni la caja menor de un fondo buitre, es un club que merece grandeza y carácter.
El hincha se cansa de pagar abonos, de llenar tribunas, de bancarse viajes y madrugadas para ver siempre el mismo libreto: pelear, ilusionarse y perder cuando más se necesita ganar, pero lo más doloroso es ver que dentro del club ni siquiera parece importarles, al hincha sÃ, a nosotros sÃ, y mientras a ellos no les duela, acá seguiremos, recordándoles cada silencio y cada traición. Porque la camiseta no se mancha con derrotas, se mancha cuando la dirigencia traiciona a su gente.
PD: Ofrezco disculpas por la larga espera por la columna, originalmente iba a salir el dÃa del cumpleaños, como una voz de aliento y ayudando a la expectativa del último partido del cuadrangular, tenÃa como tÃtulo ’18 de junio’, sin embargo, en esa fecha ocurrió algo que cambió mi vida para siempre, que fue el nacimiento de mi hija, asà que esta columna no tan feliz como era la original, va dedicada a Luna RodrÃguez, una nueva hincha de Millonarios que pronto estará en el CampÃn alentando.
Por César RodrÃguez
@donsumerce

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