Canto de gol: los zapatos del hincha
Hace mucho tiempo, antes de las reformas al estadio en sus tribunas y su espacio alrededor de la gramilla, la zona verde detrás del arco norte del CampÃn era donde estaba el boca túnel del camerino de los jueces y las astas donde se izaban la bandera de Colombia y las dos con colores representativos de los equipos en contienda.
Fue en esa parte del estadio donde, muchos años después, se dio una protesta de los Comandos Azules significativa, de recordación, pacÃfica, mediática y que a la postre moverÃa el banquillo de Millonarios. En resumidas, una jugada exitosa y aplaudible.
Lo fue porque, además de lo mencionado, se hizo sin acciones violentas ni invasión a la cancha. El hincha que corrió dentro del campo venÃa del sector opuesto -también de reconocer, porque sin agredir a nadie les pidió a todos la pelota para él jugar y luchar por el gol- y los zapatos que le llovieron al asistente 2 y que alcanzaron el rectángulo provenÃan de los hinchas de oriental. Aún asÃ, la lateral norte fue la sancionada. Tal vez el premio para sus abonados fue, paradójicamente, entrar con su boleta al sector de donde sà intentaron invadir el terreno de juego.
Algunos estarán de acuerdo, otros no, pero lo que vimos y oÃmos que ocurrió el sábado en la noche en el aeropuerto Alfonso López Pumarejo también lo aplaudo y reconozco. No hubo violencia, no hubo agresiones. Pero los hinchas que pudieron regresar de Valledupar a Bogotá en avión lograron alzar la voz y protestar a la cara de los jugadores, cuerpo técnico y comitiva de Millonarios.
Arengas contra los protagonistas, recordación sobre la incongruencia de su trabajo y su sueldo con lo que caminan en la cancha, y una voz de apoyo a Sir Hernán Torres para que elija sub20 en lugar de todo ese puñado de espantos que deambularon contra Alianza fueron las protestas que se pudieron escuchar en los videos a los que se pudo acceder en sala de abordaje.
Es difÃcil, no obstante, mantener el retumbo del inconformismo cuando hay manifestaciones diversas y sobretodo contradictorias en la hinchada. Cuando en el estadio se aplaude una sustitución intrascendente. Cuando al inicio, durante y al final del partido se deja de cantar contra Ricardo Pérez y los directivos. Y cuando una pacÃfica pero enérgica protesta en un aeropuerto, que nuevamente celebro, es empañada por hinchas que piden fotos a esos fantasmas con indumentaria de Millonarios.
Se lo dije ayer a otro hincha en la charla que tuvimos sobre el tema. La heterogeneidad de la parcial azul seguirá generando estas situaciones. Los que alzan la bandera y la voz contra el presente del equipo no son los mismos que llenan en un clásico y concentran sus energÃas en la fiesta y contra la hinchada visitante. O los niños y jóvenes que no frecuentan el estadio y ven un gol y tres puntos contra Pasto. O los que en un aeropuerto ven de cerca a aquellos que siempre ven en televisión y que se preparan para abordar un vuelo, y quieren un autógrafo o una ‘selfie’.
Muchos hinchas hemos estado en todos esos zapatos, en todos esos roles. Y entendiendo que cada calzado tiene talla y horma distinta, me quedo con lo bueno y me enfoco en felicitar a quienes en la cancha y en escenarios como el Alfonso López Pumarejo hacen en paz lo que muchos quisiéramos hacer: recordarles en qué equipo están, asà ellos llamen policÃas para custodiarlos de un grito de protesta. Pedirles profesionalismo, asà sigan con los audÃfonos puestos y haciéndose los sordos y desentendidos. Apoyarlos pero exigirles, asà estén maniatados por el pasado pero siguen llevando de titulares a mentiras como ‘Churrias’ Mosquera o ‘Drinks’ Castro.
El canto de gol para acompañar esta columna es ‘Confusión’, de la banda colomboafricana Profetas:
https://music.youtube.com/watch?v=eI1ib2J7-gA&si=ypth2NwJ3M3e-RSy
Carlos MartÃnez Rojas
@ultrabogotano
