Canto de gol: ambición y envidia
La semana pasada me vi ese maravilloso juego de Copa Libertadores de América entre Liga de Quito y Palmeiras. Una lección de ambición y trabajo obrero para todos los equipos del continente.
Liga de Quito disputó su partido de ida de semifinales con el rótulo de cenicienta, al enfrentar al poderoso conjunto tricampeón del certamen. Y en un primer tiempo sencillamente perfecto fulminó al visitante 3-0. ¿El error? No haber cobrado más en todo lo que generó y bajar el acelerador en la etapa complementaria.
DecÃa en mi cuenta de Twitter que ojalá le alcanzara, porque más allá que sean tantos goles de diferencia se viene un juego dificilÃsimo en Brasil. Palmeiras viene de eliminar a River Plate, pero Liga es un buen visitante y ya ha dejado en el camino a otros dos equipos cariocas.
La nómina del conjunto ecuatoriano ronda los 18,5 millones de euros. La de Millonarios araña los 15 millones. El primero carga a cuestas una Libertadores y dos Sudamericanas; el nuestro, una Merconorte. Pero además de todo, Liga ha sido campeón de la segunda división dos veces, mientras que Millos nunca ha sufrido el suplicio de irse a la B.
Ambición y envidia fueron las dos palabras y sensaciones que vinieron a mà después de ver ese 3-0, posterior al pavoroso padecimiento del partido contra Bucaramanga y previo al clásico capitalino y una nueva victoria ante Santa Fe. En octubre de 2001 LDU regresó a primera división y sólo 7 años después logró el tÃtulo continental más importante de Sudamérica. Una reestructuración hecha en papel, en nómina y en tÃtulos, que fue mucho más lejos que las palabras y las promesas. Una basada en la ambición.
Caà en cuenta de todo ese trasegar, que además suma en las arcas de la institución dos Recopas Sudamericanas. Ellos lo entendieron fácilmente: hacer un esfuerzo económico, deportivo y dirigencial para ganar competencias internacionales. Recuperar lo invertido para reinvertir y aspirar por más. Hace dos años ganaron su última Sudamericana y están a 90 minutos de llegar a una nueva final continental. La envidia que siento al pensar en las ocasiones en las que estuvimos cerca y se nos escapó, pero sobre todo la envidia por no tener dirigentes que sepan lo que Millonarios significa y merece para su historia.
Estoy contento por el clásico 130 por liga, por seguir con la posibilidad de clasificar asà estemos con respirador artificial, y el miércoles volveré a casa a cantar y exigir una victoria contra Once Caldas. Pero no quiero regresar a las épocas en las que ganarle al vecino sea nuestro único trofeo y consuelo, mientras los demás rivales siguen campeonando, bordando estrellas en el escudo y -al menos- sumando experiencia y dólares al disputar fases de grupos en las copas internacionales. DeberÃa ser una tradición para Millonarios, para siquiera soñar con lo que equipos como Liga de Quito han logrado pero nosotros no.
El canto de gol para acompañar esta columna es ‘Poetas’, del cantautor francés Sergent GarcÃa:
https://music.youtube.com/watch?v=IQRihrIA6Fk&si=MIOj6JoDDh3vxaUu
Carlos MartÃnez Rojas
@ultrabogotano
