Canto de gol: desatinos
He escuchado varias personas decir que por golear y ganar no se debe hablar de cosas negativas. Aunque hay es cierto que deportivamente existen desatinos más graves (como ser eliminados por el colero de la segunda división), sí considero que a pesar de una victoria o un buen partido de los jugadores de Alberto Gamero se puede discutir sobre lo que tiene que corregirse.
Hablando primero de lo propio, Millonarios no puede caer en las provocaciones del rival ni de un cuerpo arbitral mediocre. Sebastián Valencia es el primer jugador sancionado con un partido de suspensión por acumulación de tarjetas, y muy cerca se encuentran Rodrigo Ureña y Leonardo Castro; no tan distantes quedaron ahora Daniel Ruiz y Leonai Souza. Con América y Tolima, a la espera de lo que pase mañana contra el Caldas, esas potenciales ausencias son ventajas que no podemos dar ante un FPC cargado de sospechas, por cuenta de las apuestas por número de amonestaciones en un partido.
Tal vez mi ausencia del estadio el sábado me aleja un poco de la subjetividad y la emoción de vivir los tres puntos en la tribuna. La victoria es muy buena y por supuesto, reza bien el adagio, es mejor corregir ganando. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el rival está peleando descenso y al que, bien lo decía Rodrigo Contreras en zona mixta, un empate le habría caído bien. Un medidor como Jaguares, que después del tercer gol no opuso resistencia alguna según reseñó Gabriel Jiménez en nuestra cápsula, no puede ocultar las falencias en defensa como aquella jugada anulada del primer tiempo en la que Mosquera no anticipó el movimiento del delantero, y lo dejó a merced de Burrai para un potencial 0-1. O las malas entregas en la mitad de la cancha antes del primer gol, que por momentos volvieron a desentonar con el fútbol que proponía Cuadrado en tres cuartos de cancha.
Ahora hablemos de puertas para afuera. Once amonestaciones en un solo encuentro, de las cuales siete fueron para Millonarios, muestran el afán de Luis Martorel por llamar la atención y querer ser el protagonista del partido. Con la falta que le hicieron a Juan Guillermo en el primer tiempo recordé el penal contra Gremio sobre el gran Jarol ‘La Roca’ Martínez. No tiene que ser una falta violenta para que lo sea, y si en 2012 pudieron pitar un contacto sin VAR, es imperdonable que los asistentes de video no sean capaces de llamar al nefasto de Matorel. Mismo argumento para la segunda mitad y una evidente mano que está separada del cuerpo, que amplía volumen, y que impide un pase directo a un compañero en una jugada de ataque. Es mano, punto. Es penal, sencillo. No hay que buscarle misterio. Y en lugar de encarar a los hinchas en la tribuna, como me contaron que lo hizo, el juez central debería preocuparse más por ser competente, saber contar y diferenciar 11 de 12, y dejar de atracar en el fútbol colombiano.
Por último, pero no menos importante, el estado de la cancha. «Le falta», «pica mucho el balón» o «no está bien aún» fueron algunos de los comentarios reiterados de los protagonistas, periodistas e hinchas. Pero vuelvo a los desatinos. Aunque Contreras diga que no hay que hablar de ello, no hay que callar sobre ello. Aunque Silva diga que espera que en tres días la cancha esté mejor, es muy difícil que lo esté. Las imágenes no mienten y corrimos con bastante suerte de no sufrir lesiones nuevas en el plantel. Qué bueno que la cámara ponchó al portero azul haciéndole el trabajo a Sencia, porque es claro cómo la colcha de retazos no corresponde con la historia del Estadio Nemesio Camacho El Campín. Señores de Sencia: ¿dónde están los $900,000 que dejó la visita de BTS a Bogotá en garantía de reparar el césped? ¿Se fue la totalidad de ese dinero al Parque La Florida, al IDRD, o a las cuentas personales de Mauricio Hoyos o Carlos Fernando Galán? ¿Cómo es posible que en poco tiempo la cancha y las tribunas del Metropolitano de Barranquilla tengan tan buen avance y aspecto, mientras el Campín es un terreno magullado y en los ex campos de Tenis y el Campincito no se haya levantado un solo ladrillo? ¿En que van los permisos y licencias de construcción, o las negociaciones con los herederos de don Nemesio Camacho? ¿En qué se va todo el dinero que le han sonsacado a la ciudad y que se han embolsado por cuenta de cuanto concierto se les ocurre? ¿Conocen algo sobre la decencia?
Se viene el cierre del campeonato desde mañana con el partido pendiente contra Caldas, que estuvimos a punto de perder en el escritorio por culpa de los mismos incompetentes de la APP. Ya no podemos permitirnos más desatinos, y la dirigencia de Millonarios tiene que pensar seriamente en una alternativa real y propia para no depender de terceros en sus partidos de fútbol; no seguir poniendo en riesgo puntos que podamos perder por no tener un terreno realmente nuestro. Después de los tres rivales mencionados en esta columna cerraremos con Alianza en Bogotá (?), pero no sabemos en qué cancha ni en qué fecha ni en qué condiciones. Por eso hay que sumar lo más que se pueda para, al menos, tener la tranquilidad de la clasificación ante la incertidumbre de cuál será la casa de Millos para el final del año.
El canto de gol para acompañar esta columna es, por supuesto ‘Desatinos’, de la banda mexicana Inspector:
Carlos Martínez Rojas
@ultrabogotano
