Canto de gol: sueños y realidades
Mis sueños son siempre un mar de sucesos ilógicos que llevan a sensaciones extremas: risas incontenibles o sudor frÃo que se alegra de que todo fuera irreal. Por supuesto la temática albiazul es constante protagonista.
Soñé con Millonarios ayer, como la más humana y natural previa posible. El dÃa de regresar al CampÃn a ver el primer juego en Bogotá del año inició en el universo onÃrico que mueve sus fichas. Jocoso e insaciable, se deleitó en ese poder que tiene siempre de usar nuestros anhelos, angustias y pensamientos de corto y mediano plazo. Asà que desde que mis ojos aún estaban cerrados ya estaba respirando el regreso del Embajador.
Era un parqueadero inmenso, lleno de hinchas, periodistas deportivos y uno que otro chismoso. Al parecer era la sede administrativa y deportiva de Millos, porque todos los rincones tenÃan el escudo azul y blanco decorándola. Y todos aguardaban por una noticia sobre el plantel, llevados por la ansiedad de un anuncio que inyectara mucha fuerza y convicción.
«Millos va a salir campeón, amor». La voz no se me quebraba ni un instante cuando, al final del sueño, hablaba con mi esposa de lo que escuchamos. Era una primicia distinta a ésa que todo mundo contenÃa en ese tumulto expectante: James RodrÃguez. En medio de nuestra espera, nosequién se acercó y me susurró que la verdadera noticia era que el técnico estaba de regreso, y que estaban a punto de hacerlo oficial.
Satisfecho con «la chiva» tomé a mi esposa de la mano y le dije «Vámonos, porque esto no sé cómo lo vayan a tomar todos. Pero te lo digo: vamos a salir campeones». El sueño terminó con nosotros saliendo en un carro que parecÃa ser nuestro, y varias caras conocidas amigas y enemigas viendo nuestra partida con sospecha, sabiendo que sabÃamos algo y creyendo que ya conocÃamos el destino de James.
La realidad fue triste y totalmente contraria a la emoción que se sintió en las afueras del estadio antes de las 6:30pm. Y fue justamente eso, un baño de realidad por lo que este equipo muestra en la cancha y en su dirección. Más de 30.000 personas, contra la lluvia y después de tres meses de sequÃa futbolera, volvieron al CampÃn a ver al mismo Millonarios sin remates al arco en todo un tiempo. Al equipo que no obtiene respuestas en la cancha ni en el banco. A un onceno que jugó como visitante ante un tranquilo Junior que fue justo ganador.
El sueño que tuve retumbó en mi regreso a casa. Es el sueño que quiero se haga realidad, porque Hernán Torres no tiene las respuestas a ninguna de las preguntas que Bogotá tiene para él. Es y será siempre el artÃfice del dÃa más feliz de mi vida como hincha de Millonarios, pero trece años después demuestran que este presente no lo necesita.
Por encima de James y los rumores sobre él, este equipo está a tiempo de que mi sueño se cumpla y otro refuerzo en la zona técnica llegue al Club. Es lo que en verdad necesitamos. Sensatez y otro rumbo por encima de la terquedad y la intransigencia.
El canto de gol para acompañar esta columna es ‘Simple Kind Of Life’, de la banda californiana No Doubt: https://music.youtube.com/watch?v=0KDulfJfiv0&si=q8ANg0q_-wVM0eSd
Carlos MartÃnez Rojas
@ultrabogotano
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