Canto de gol: aislamiento
Empiezo este primer canto de gol del año en el vagón 5 del tren que me lleva de regreso a Roma. Dos meses después de una pausa que puso un punto aparte el 8 de noviembre, cuando cerré 2025 escribiendo sobre Miguelo Russo.
Fueron dos meses sin fútbol, con desesperanza y dolor. Con incertidumbre y considerando la idea de hacer otro tipo de pausa, semestral o anual, y darnos un respiro Millonarios y yo. Y la desconexión -lejos de poder ser total porque el respirar a un equipo de fútbol nunca te abandona en noticias, rumores y opiniones con tus amigos y familia- sirvió para desintoxicar el corazón del rencor causado por cinco semestres consecutivos de fracasos.
Antes de salir hacia Italia visité a Jose, un viejo amigo de Millos radicado en Barcelona, quien amablemente nos recibió con sus compañeros de apartamento. Nuevamente surgieron las charlas y perspectivas azules, nuevamente los escudos en fotos y rincones de su hogar. Y después de un juego de Copa del Rey en su señal contratada del canal con los derechos del FPC, transmitieron un especial de los mejores goles antes y después de que la pandemia sintonizara las tribunas vacÃas.
Eran inminentes las repeticiones de los golazos de Fernando Uribe y Daniel Ruiz, que a posteriori servirÃan para nada. La sorpresa frente al televisor fue que la nostalgia le ganó el pulso a la ira de un fracaso llamado 2021. Y el detalle que mis pupilas acentuaron fue justamente el de los trapos sin caras, el de las tiras sin gritos, y el de las celebraciones de los goles con sonido ambiente vacÃo, sin almas delirantes en los sectores y filas del CampÃn y los demás estadios.
A hoy muchas cosas han pasado. El regreso de Falcao fue sin duda el propulsor de la fuerza de una pretemporada llena de incógnitas. Por encima de Carlos Darwin, de los colombianos que habÃan llegado y los extranjeros que firmaron después, la por todos insospechada vuelta de Radamel revivió la llama de un espÃritu albiazul en pausa. Sea éste el paréntesis y la oportunidad PARA TODOS de mejorar. De ser mejores. De que los periodistas mesuremos nuestra arremetida contra un Ãdolo nacional e internacional. De que los hinchas del paÃs respeten a un superlativo como Falcao GarcÃa. Y de que los Embajadores aprendamos a disfrutar el último baile de una leyenda con nuestra camiseta. Con nuestro escudo.
No voy a mentirles: esta noticia empujó mi compra del abono. Y mi felicidad fue creciendo con los anuncios de los refuerzos y las salidas de hombres innecesarios y peseteros como Edwin Mosquera. Con el trabajo visible de un Michaloutsos que entiende lo que significa ser el Director Deportivo de Millonarios FC. Y con la convicción que esta alegrÃa y esta fe no van a olvidar los descaches de una directiva que aún tiene deudas por pagar y que no dimensiona lo que lleva sobre sus espaldas. No olvidar «aquellas tristezas de antes» para no parar de exigir lo que merecemos.
Después de un partido malÃsimo contra River, uno aceptable contra Boca y un debut mediocre en Bucaramanga, las dudas sobre Hernán Torres son perpetuas. «Te amo Hernán, pero amo más a Millonarios» le leà a una compañera de este medio. Y es asÃ, es mejor que el glorioso DT no pase a ser el odiado DT. Porque tampoco merece el «Torres hijueputa» que ya le estoy leyendo a un montón de imbéciles.
Pero con todo y ello vuelvo a Barcelona, a ese recuerdo pandémico. A la ilusión llamada Falcao GarcÃa. Al CampÃn. A mi mamá y mi suegra abonadas. A mi esposa junto a mÃ. A mis amigos en las sillas contiguas. La espera ha terminado y volvemos a casa después de tres meses de ausencia, a enfrentar al campeón de Colombia, y para iniciar una senda en Bogotá determinante para firmar la clasificación dentro de los ocho. Un objetivo mÃnimo que jamás debimos ni debemos dejar de alcanzar.
Ya no voy en tren. Termino este primer canto de gol del año, iniciado hace tres dÃas, desde Donostia, en el PaÃs Vasco. Emputado por el debut en la Ciudad de los Parques, pero con la misma emoción de muchos frente a este conteo regresivo en el que esos muchos estamos. Anhelando este nuevo regreso a nuestra tribuna o a sintonizar nuestro partido con los nuestros. Afinando la garganta. Alistando la camiseta que tendrá la responsabilidad del debut en Bogotá. Reviviendo el amor que a finales de octubre entró en un horrible aislamiento.
El canto de gol para acompañar esta columna es ‘Estado popular del alma’, del cantante bogotano Nicolai Fella:
https://music.youtube.com/watch?v=rbbo52A44F4&si=QIsaX8UZgcj0S2bf
Carlos MartÃnez Rojas
@ultrabogotano

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