Canto de gol: el uno a uno
Las declaraciones de los profesores Hernán Torres y Sebastián Oliveros tienen un común denominador: tener un mejor equipo y seguir buscándolo junto con los puntos para llegar a la clasificación. El uno a uno de ayer va encaminado a ello, a que Sir Hernán sigue teniendo herramientas para decidir sobre quiénes deben contar con su confianza, o a quiénes les toca mejorar porque no hay más.
La defensa
Diego Novoa va bien en su titularidad. Cuando fue exigidos en varios momentos del primer tiempo en los que Millonarios se cayó y Fortaleza fue protagonista, el bogotano respondió. No tiene la culpa de que la defensa regale balones y penales. Precisamente sobre esa pareja de centrales, Vargas cumplió y rechazó, hizo un trabajo sobrio y se nota cuando tiene un buen respaldo por su costado.
Labor muy distinta la del otro frente. Sergio Mosquera no sólo emuló al costarricense cometiendo una falta infantil para ponernos a sufrir en la adición, sino que regaló la pelota con un gesto torpe en lugar de hacer un despeje. Llegó el empate transitorio -justo porque Millos dejó de imponer condiciones y montó al rival en intencionalidad- y no contento con el error el zaguero fingió un manotazo invisible. Éste es el primero de esos casos obligatorios, porque el DT no tiene alguien mejor que le pelee a Mosquera el puesto con perfil natural.
Samuel MartÃn inauguró de gran manera su contrato profesional recién firmado. Tiene proyección al ataque y no teme llegar al choque en fase defensiva, aunque le falte algo de fuerza en esos momentos. Un parte de tranquilidad, ante el regreso paulatino de Helibelton y su puesta a punto.
La contención
Stiven Vega es un ir y venir: apoya en marca y gana algunos mano a manos, pero entrega mal, nuevamente sale por amarilla (fija) y no le gusta ni el ataque ni apoyarlo en jugadas en movimiento. Y a sabiendas de que el alegato de Sergio en el gol en contra era puro y fÃsico show, quiso secundarle la parafernalia hacia el juez. Acá encuentro una discrepancia con el técnico, porque infortunadamente Dewar Victoria no es más ni que Vega ni que Nicolás Arévalo. Es discreto y, más allá de que le guste rematar de media distancia, dejó muy distante la buena imagen que fijó en la memoria del hincha.
Tal vez por eso Stiven sea otro de esos casos inamovibles, porque no hay más y Del Castillo tiene otra función a la luz de lo que el profe ve en él. Precisamente Nicolás, el otro volante de contención, hace lo que su pareja no: atacar y apoyar arriba. Pide tiros libres, asiste a los atacantes y normalmente retrocede bien cuando Millos termina la jugada. El infortunio pasa porque no ha sido constante, y en los malos partidos anteriores brilla por no ser revulsivo ni solución a los marcadores en contra.
El ataque
No me gustan los mano a manos de Alex Castro, porque en prácticamente ninguno sale victorioso. Pero es innegable que es un jugador diferente en este onceno, con ideas y talento que ayudan a un equipo que se quedó sin creativos. Tampoco entiendo las congratulaciones a Jorge Cabezas, un pelado que puede tener buenas intenciones, fuerza en sus escapadas y algunas fintas interesantes. Pero que en los momentos definitivos, ésos que nos llevan a ganar o perder partidos, pierde contra la ansiedad o la torpeza y cae en yerros ridÃculos. A mucha gente parece gustarle, pero para mà sigue debiendo a la confianza que le dan como titular.
Otro de buenas intenciones es Giordana. Un jugador que anota y encuentra premio temporal a su entrega, pero que tampoco es trascendental en los partidos siguientes teniendo qué, por su condición de extranjero. Cañozales es de chispazos, de cosas interesantes, pero sin minutos suficientes para demostrar algo más. Y si no es de la partida, seguramente la razón sea la misma para su entrenador: que le faltan cinco para el peso.
Los demás
Tres capÃtulos aparte en el uno a uno: Leonardo Castro, Beckham Castro y Jorge Arias. El primero arrastra una pelea con la continuidad y el gol. No ha podido saciar esa sed, y el desespero lo lleva a ser errático o acelerado en sus decisiones. Sabemos que puede, que quiere y que tiene con qué, y por eso siempre arranca aplausos y reconocimientos. Pero un goleador necesita alimentarse de lo que más ama hacer.
Hoy lunes es difÃcil hablar mal de Beckham con tres goles a cuestas. No son tantos los jugadores que han celebrado ese triunfo personal con la casaca albiazul (y de eso hablaremos esta noche en el Sin Libreto). Bien por él y por responder en la cancha. El problema es que sigue enganchado con la afición, que mantiene en la memoria su desdén en la celebración contra Unión Magdalena. Afición con la que Castro también mantiene vivo el rencor tal y como lo evidenció en la rueda de prensa. Hermano, llevamos 12 fechas por fuera de los ocho y nos eliminó Envigado de la Copa. No pretendas que olvidemos en un partido todas las deudas que persisten.
Beckham hablo de la unidad contra «los que quieren separar al grupo«. Y por eso el cierre es para Jorge Arias. ‘El Curioso’ no solamente ha sido el más regular, el de más autocrÃtica ante el mal presente azul y el de mejor actitud hacia la hinchada, sino que ha respondido en cuatro labores distintas que ha tenido en el difÃcil semestre. Central por un lado, central por el otro, lateral izquierdo y capitán. Ayer en el tercer gol se sintió que la celebración fue buena, pero con rabia y sin tanta alegrÃa. Y ahà llegó el de la banda en el brazo izquierdo, para abrazar al anotador y pedirle a oriental que lo aplaudieran, que lo abrazaran también con su apoyo y que nos uniéramos todos.
Ésa es la diferencia entre las perspectivas de un pelado con rencor y sin la autocrÃtica pedida, y las de un defensor experimentado que entiende que el enojo de la hinchada no se borra con un 3-2. Que el aplausómetro de occidental no es el mismo que el del resto del estadio. Que cuando las barras remplazan sus frentes y trapos por los de la protesta es porque tienen argumentos y razones de peso. Y por eso Jorge agacha la cabeza, sigue trabajando, es humilde y pide que creamos y batallemos juntos. Sin rivalidades ni decir que somos enemigos los jugadores y los hinchas. Recuperar la confianza y el apoyo se hace con más victorias y la clasificación, no con buenos juegos como contra Junior o Fortaleza, espejismo frente a los partidos bochornosos de Copa y en Valledupar. Muy bien el capitán ahÃ, el mejor de la cancha y fuera de ella.
Los profesores Oliveros y Torres siguen en búsqueda de su mejor versión, goles y puntos por entrar a los ocho. Y los hinchas de Millonarios seguiremos reconociendo las victorias pero protestando hasta que el presente deportivo aruñe la grandeza de la institución. Y para ambas cosas falta trecho.
El canto de gol para acompañar esta columna es ‘War’, del eterno Robert Nesta Marley:
https://youtu.be/T4NksF9S4ck?si=kXImEUYgQLghuD7_
Carlos MartÃnez Rojas
@ultrabogotano
